Mírame con tus ojos llorosos, mira a tu maestro a tu maldito dueño, mírame a los ojos, estos ojos llenos de odio y deseos sexuales violentos y asociales que nadie comprende, pero que quisiste experimentar y llevar a cabo, pues aún sabiendo el como terminaría todo decidiste venir a buscarme, a tentarme con tu cuerpo y tu sumisión total...
Que podía hacer yo? Mira que más de una vez te lo advertí, pero seguías insistiendo que exactamente eso querías, así que te termine esclavizado y abusando de ti en todos los sentidos y así fuiste feliz...
Como te odio...
Mi amor...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario